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Una Historia De PElos

  • Foto del escritor: Ana Maria Martinez
    Ana Maria Martinez
  • 16 mar 2019
  • 4 Min. de lectura

Dime como traes tu cabello y te diré quién eres. Desde el origen y la creación del hombre en la diversidad cultural del mundo, el cabello ha dejado de ser solo una hebra fina que se desarrolla en los folículos pilosos de la piel para convertirse en la expresión simbólica más significativa de cada persona. Pero, ¿Cómo sucedió esto?



Con la recordada Rapunzel, una chica con una melena mona de 21 metros de largo que lo transformaba en una enredada y hermosa trenza impregnada con rosas y claveles. Desde ese momento, dejó de ser solo hebras prensadas en nuestro cráneo para convertirse con el pasar del tiempo en los hilos más simbólicos de libertad.

El uso de moños, coletas, turbantes, suelto, amarrado, rizado, liso, largo, corto, trenzas, cintas, negro, rubio, rojizo han dejado de ser simples accesorios o estilos para convertirse en el complemento perfecto que tejen el inicio de una nueva historia.


Tijeras, secador, cepillos, esta historia de pelos empieza aquí. Parece que es ahora cuando el cabello toma auge en la presentación y significado personal de los individuos sin distinción de sexo, pero en la historia de la evolución del hombre ha tenido diferentes facetas el uso de peinados distintivos. En Egipto, el cabello era símbolo de estatus social, la apariencia externa expresaba el rol en la sociedad y la posición política. En las civilizaciones egipcias los hombres llevaban el cabello corto o rapado y las mujeres llevaban melenas cortas y cuadradas que contrarrestaban el calor.


En el norte de Europa Los Celtas cambiaron el uso del cabello corto y optaron por llevar el cabello largo. En el hombre esto era expresión de fuerza, en la mujer era la expresión de su fertilidad y trenzaban su cabello utilizando joyas grandes y gruesas. La historia de Sansón define la importancia que se dio en este periodo de la historia del hombre, la idea de la longitud en que se llevaba el cabello como símbolo de fuerza varonil.


¡Y con ustedes el cabello crespo! En las civilizaciones apareció el uso del cabello rizado como una expresión impuesta por los griegos que dio un vuelco a los anteriores estilos por los que el hombre había acostumbrado a su melena. Portar el cabello rizado se convirtió en el arma de maldición más fuerte en las mujeres por la historia de Medusa convertida por Poseidón en un despiadado monstruo femenino que fue acogido como un dios protector y su característica más bella eran los rizos que fueron convertidos en serpientes y por la maldición todos los hombres que la veían se convertían en piedra.


Esta historia no termina aquí. Llegaron los años sesenta, tiempos de cambios y el cabello se convirtió en símbolo de liberación, una forma creativa de llamar la atención en casos de oposición ante algún hecho. La liberación femenina fue expresada en un peinado simple, recto y corto, el cual resaltaba la igualdad con el hombre sin descuidar los atributos femenino, dejó de ser solo para los hombres el estilo del rapado en su cabeza y fue adoptado por las mujeres al implementar el rapado a un costado, en toda la cabeza o un corte bajo que con apuros el cabello alcanzaba a tocar las orejas.


Con el pasar del tiempo ante los actos de libertad y presencia femenina, el cabello fue usado como declaraciones de protesta, manteniéndose hasta nuestros días su importancia como un símbolo de poder, juventud, vitalidad y salud.

“En el siglo XXI, las mujeres que más han influenciado con el uso y cuidado de su cabello son las de raza negra. Hablar del cabello afro y el papel que cumplió como símbolo para la libertad de las comunidades negras, encontramos que guarda una historia de lucha y resistencia del pueblo negro ante las torturas y masacres de la época de esclavitud. Las mujeres se fijaban muy bien de los caminos y senderos, luego los trenzaban en el cabello de sus hijas para que sus esposos pudieran saber el camino indicado y llegar a los palenques, pero además les servía para guardar trozos de oro para comprar la libertad de sus hijos, guardaban en sus cabellos semillas para poder sembrarlas y garantizar así seguridad alimentaria de su comunidad” (Arte Capilar, 2011)

El cabello no solo se quedó en historia y significado, en estilos y cortes. Actualmente, el papel del hombre y su representatividad capilar ha tomado fuerza, aunque en otros tiempos también tenían su estilo característico no contaban con lugares para poder arreglarse su melena porque anteriormente no se le daba mucha importancia a la suavidad, hidratación, cortes con figuras y degradados como representatividad masculina. La historia de los barberos o sitios de barbería tuvo origen en Europa con el cirujano-barbero, que cortaban la barba y el pelo, pero también extraían muelas o blanqueaban los dientes. Los barberos practicaban cirugías, amputaciones, trataban heridas, sacaban quistes, limpiaban oídos, y formulaban ungüentos.


Según la historia de cirujanos-barberos y los postes de las barberías, solo hasta el siglo XV, los barberos y cirujanos fueron separados como oficios independientes. “Cuando los cirujanos-barberos empezaron a establecerse en locales, adoptaron como símbolo en sus puertas para que la gente los reconociera, un cartel con una mano levantada de la que chorreaba sangre que caía a la sangradera. Como las manchas de sangre del poste no daban buena imagen a los clientes, el poste se pintó por completo de rojo y en él se ataban vendas blancas. El gremio decidió cambiar sus fachadas, y en lugar de la mano chorreando sangre, colocaron el poste blanco y rojo que era más discreto para señalizar su establecimiento. A finales del siglo XIX, en la mayoría de ciudades, la presión de los cirujanos consiguió que los barberos lograran por separado un gremio independiente, y a pesar de ello conservaron el famoso poste que hoy en día seguimos viendo en muchas barberías” (2016)


Los centímetros de largo dejaron de importar para darle paso a la extensión de mezcla de culturas, estilos, cambio constante, atrevimiento ante formas y colores que abandonaron las pasarelas y ha invadido las calles con la incorporación de peinados estrambóticos, gamas de tonalidades o turbantes marcando un camino nunca antes visto en el mundo del significado capilar. Empieza el milenio de la peluquería, el tiempo en que se busca liberar a los seres humanos desde cualquier espacio que los represente, en este caso, la creatividad del uso del cabello como arma que ha derrocado las barreras de discriminación y desigualdad.

 
 
 

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